Un desastre llamado República
Bolivariana de Venezuela
Este es el “modelo de país” que Pablo Iglesias, admira
y al
que asesora para la aplicación de políticas por su respectivo gobierno
(Chávez y Maduro). Modelo, que estoy seguro le encantaría implantar en
España si algún día llega a gobernar.
Viví en Venezuela las décadas de los 60 al 90 con todos los desaciertos de políticos de
derechas y de izquierdas. Con todas las demagogias y corrupciones de uno y otro
lado, con todo lo que llevó al desencanto popular de los ciudadanos con
respecto a sus gobernantes.
Esa situación, dio
como consecuencia la aparición de un “golpista fracasado”: Hugo Chávez
Frías, gran comunicador social, dotado de poder de convicción y cualidades de
líder pero sin idea de lo que significa
gobernar. A su sucesor (Maduro), no me atrevo ni a calificarlo.
Chávez, desarrollo un discurso de descrédito y persecución
para sus adversarios. Populismo y promesas para su pueblo. Todo
bajo la bandera “bolivariana” y con un proyecto llamativo para un país
joven: la “Revolución”.
Han transcurrido 15 años desde la llegada de Chávez al
poder. En Venezuela se han sucedido y “amañado” elecciones, se persigue y encarcela a los que piensan distinto, se cierran televisoras, se
clausuran y amordazan periódicos y
emisoras de radio contrarias al régimen.
Se ha destruido la producción industrial, agrícola y pecuaria como consecuencia de sus
políticas de nacionalización.
Durante 15 años no cesan de insistir en que todo es
culpa de una conspiración capitalista y de los planes
“yanquis” para invadir Venezuela, con lo que se justifican sus políticas de
armar al pueblo e invertir los recursos del país en defensa. Militares y médicos cubanos se han instalado en
Venezuela, con el objetivo principal de
“asesorar”.
En Venezuela NO HAY
Alimentos
básicos para la población, a pesar de tener una extensión territorial,
el doble que España, tierras, ríos
caudalosos, mares y un clima de inmejorables condiciones, además de Incalculables recursos mineros: Petróleo,
hierro, aluminio, oro, diamantes, uranio. Haciendas que fueron productivas, han
sido nacionalizadas y convertidas en potreros. Se han nacionalizado
supermercados, tiendas de alimentación.
No
hay. Medicinas, ni divisas para
importarlas, ni vacunas para personas, granjas de pollos o ganado. El pueblo
tiene que utilizar los “remedios” de la cultura ancestral.
No hay.
Inversión privada, pues el régimen persigue a todo el que tenga un
capital.
No
hay. Automóviles, repuestos: baterías,
neumáticos, ni equipos de
informática.
No
hay. Materiales para construcción: hierro, cemento, ladrillos. Las empresas
productoras han sido nacionalizadas y están mal gestionadas. No hay. Viviendas suficientes y una gran mayoría
continua viviendo en “ranchitos” ni
suficiente agua de consumo para las grandes ciudades como Caracas o Maracaibo
No
hay. Las enormes reservas de oro que durante años permanecían en bancos
mundiales, fueron “extraídas” por el gobierno de Hugo Chávez y depositadas en algún lugar, que
incluso podría ser Cuba, y se ha perdido su rastro.
No
hay. Profesionales y técnicos. Han
emigrado por las políticas del gobierno,
ni nuevos pasaportes para los ciudadanos, ni divisas para viajar al
exterior.
No
hay. Suficiente petróleo y Venezuela, está comprando petróleo de Argelia y
otros.
No
hay. Suficiente producción de energía y
son continuos los apagones de luz generalizados
en todo el país, a pesar de contar con
gran potencial y centrales
hidroeléctricas como Guri, con varias turbinas en paro por falta del oportuno mantenimiento.
Hay una enorme inseguridad pública. Por causa de la
delincuencia, robo, secuestros, cada año mueren en Venezuela, más de 20.000 personas de forma violenta. Hay cárceles con presos hacinados, muchos de
ellos en espera de juicio, bien abastecidos de armas, drogas y sexo. Barrios
donde la policía no se atreve a llegar.
Hay regalos de petróleo al régimen de Cuba, donde se le está
construyendo una refinería.
Hay una inflación de las mayores del mundo. La devaluación
se incrementa cada minuto.
Hay divisas para los
miembros de la “jerarquía”
revolucionaria, que les permite hacer negocios de importación de bienes, para
su venta posterior.
Hay maletines con dólares para Argentina y dinero para
financiar la revolución en Bolivia, Nicaragua, Honduras, entre otros
Hay una enorme deuda
con China por préstamos a cambio de petróleo
barato. La deuda llega a cifras inconmensurables y los intereses de la
deuda externa se llevan el 25% del presupuesto nacional.
Hay epidemias: Chikungunya (Hoy se estiman en más de
250.000 casos en Venezuela), Dengue, Paludismo y Malaria, que se han
extendido por falta de higiene pública.
Hay Corrupción generalizada. Los puestos directivos en las grandes empresas
(ahora nacionalizadas). Aduanas, puertos,
gobernaciones, consulados, están bajo control de la “jerarquía” de militares
adictos y comprados por el régimen que ostentan un nivel de vida
envidiable, incluso por los acaudalados
gobernantes del medio oriente.
Hay políticas de
subsidios para las clases bajas, que han
conseguido minimizar los deseos de trabajar, conformándose con sobrevivir con asignaciones de miseria.
Hay un enorme desánimo y
descontento (50%) que no saben, adonde van a llegar y que ven como su
situación empeora cada día. El otro 50%, ganado por los subsidios populistas o
disfrutando de los puestos de la revolución del siglo XXI.
Hay en mi
concepto, lo peor de todo, un
país, donde antes existía la cordialidad entre sus habitantes que se ha convertido en campo de batalla, con
rencores y enfrentamientos entre las dos
mitades en que se encuentra dividido el país.
Lo que aquí expongo es solo una parte de la realidad. Te invito para que en tus próximas
vacaciones, dediques unos días a visitar Venezuela (un país, por lo demás
maravilloso).
Todo esto puede ser para ti, cuando apoyas a Pablo Iglesias
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