CARTA ABIERTA
He decidido escribir la presente, ahora que todavía estoy a
tiempo, pues no deseo por segunda vez, el dolor de ver como mi país, es destruido por alguien con ideas absurdas y
fuera de lugar. Me refiero al movimiento político denominado “Podemos”
Sus líderes ocultan cualquier solución, programa o proyecto
político y básicamente se limitan a decir lo que todos ya sabemos que España está mal: desempleo, deuda, corrupción.
Proponen dejar de pagar la deuda, subir los sueldos, subir
las pensiones, en fin, acabar con el desempleo.
No lo dicen directamente, pero proponen algo muy llamativo para la
juventud: La revolución. Parece que
desean reabrir viejas heridas y revivir
una etapa muy dolorosa que vivió este
país en los años 30. “No pasaran”
Sabemos que su líder y principal dirigente Pablo Iglesias, muestra una gran admiración
por el régimen revolucionario bolivariano y me atrevo a decir que si tiene la
posibilidad y consigue los votos
necesarios, le encantará implantar en España un modelo semejante al de
Venezuela.
Podemos y sobre todo DEBEMOS parar este absurdo que predican
y pretenden imponernos en España.
Durante estos últimos 15 años, he vivido con dolor y
preocupación, observando el rumbo que ha seguido mi segunda patria, Venezuela y
presiento con horror, lo que pueden
hacer por mi primera patria, España, por lo que no puedo quedarme insensible y
paralizado.
Estoy de acuerdo que actualmente en España padecemos males
indeseados. Debemos buscar fórmulas que nos permitan minimizar estas
calamidades, pero por nada del mundo podemos perder la libertad de la que
disfrutamos: libertad de expresión, de pensamiento, de comunicación y esto
también nos lo pueden quitar.
Los dirigentes de Podemos, aparecen ahora como mansos corderos. Hablan de
terminar con las “castas”, seguro que para imponernos los “jerarcas
del partido”.
Estoy seguro que de llegar al poder, aplicaran lo que han aprendido
de sus ideólogos: Marx, Lenin, Fidel, Chávez.
Debemos parar al
movimiento Podemos y todo lo que lo rodea.
Si no aprendemos de la historia, estamos condenados a volver
a vivirla.
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